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Edición: 06 de enero de 2009
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Mapfre, el valor de un precedente

La transformación de un modelo mutualista en una sociedad anónima cotizada es un camino que se presta a muchos puntos de vista, reproducimos dos de ellos, encontrados en los medios digitales de hoy.

02-06-2006 - El Grupo Mapfre, una de las mayores aseguradoras europeas y la empresa líder del sector en España por volumen de primas, acaba de anunciar su propósito de someterse de forma más directa a la disciplina del mercado. Mapfre es, en su cabecera, una mutualidad, y pretende salir a Bolsa, para lo que debe transformarse en sociedad con accionistas. En sí misma, parece una operación destinada a ampliar oportunidades de negocio y de captación de recursos, aunque en España es la primera operación de envergadura en la que una entidad regida por las leyes del mutualismo se lanza al proceloso mundo de las sociedades anónimas y, además, con la pretensión de convertirse en una empresa cotizada y de las grandes. La importancia del experimento no cabe ocultarse, ya que en España existe un amplio colectivo de entidades financieras, las cajas de ahorros, a las que muchas veces se les ha reprochado su autismo societario, su falta de transparencia, su inasequible capital, su apartamiento en suma de las leyes del mercado, en las que viven y conviven la mayoría de las empresas, incluso sus competidores, quizás con la excepción de las compañías de control familiar. La transformación de un modelo mutualista en una sociedad anónima cotizada es un camino que quizás algún día deban recorrer algunas otras instituciones españolas.

No se trata, en el caso de Mapfre, de un salto en el vacío, sino de una operación en la que el grupo pondrá un pie (ahora tiene a uno de sus integrantes en Bolsa, la Corporación Mapfre) en el mercado bursátil mientras mantiene la reserva de una posición accionarial mayoritaria en manos de la Fundación, que asegurará no sólo el control de la nueva sociedad que aglutinará todos los negocios sino la propiedad en manos españolas y en manos de una entidad sin fines de lucro, es decir, de carácter asistencial y benéfico. Al ser principal accionista de la futura Mapfre S.A., la Fundación Mapfre dispondrá lógicamente de un buen equipamiento financiero, el que le provean los beneficios de la nueva empresa, bajo cuyo paraguas se agruparán todas las actuales filiales del grupo, incluida la Corporación Mapfre, la única que hasta ahora estaba en el mercado, aunque no fuera más que una pequeña parte de todo el conjunto.

Puede ser un precedente interesante y a seguir? El mundo de las mutuas pierde, desde luego, a su principal protagonista, convertido ahora en una sociedad cotizada, con accionistas y sometido a las leyes de los mercados, que son los que juzgan en teoría la eficacia de la gestión, los que fijan sus premios o sus castigos mediante la graduación de la cotización bursátil. Hay otro islote importantísimo en la economía española, al que las leyes del mercado le han tocado sólo de refilón, el Grupo Cooperativo Mondragón, una de las experiencias cooperativas más interesantes del mundo y que ha logrado no sólo sobrevivir sino adaptarse a los tiempos y lograr importantes éxitos de gestión. Es también un grupo sin contrastes en lo que se refiere a las sociedades aunque sus numerosos tentáculos, sobre todo en el sector industrial, tienen una acreditada capacidad competitiva en los mercados. De hecho, es uno de los grupos empresariales con mayor implantación industrial y empresarial fuera de España, últimamente en China.

Pero las cajas de ahorros ganan un precedente que, aunque parcial (el control, tal y como se ha diseñado la reorganización de Mapfre, no podrá salir de las manos de la Fundación), puede en el futuro servir de inspiración para resolver de alguna forma ese inacabable (y a veces innecesariamente apasionado) debate sobre la mal llamada privatización de las cajas de ahorros españolas. No deja de constituir una anomalía que entidades con tanto peso económico y propietarias de empresas de primera fila cotizadas en Bolsa permanezcan, como sucede con las cajas de ahorros, en una rara penumbra, que priva a sus órganos de gestión de la sana competencia y libertad de acceso así como de la interesante disputa en pos del control del capital. Cuando tanta dedicación y esfuerzo se ha dedicado en estos últimos meses a criticar y a mejorar el denominado Código Conthe, de buen gobierno empresarial, el mundo de las cajas de ahorros vive una existencia al margen, convertida con el paso del tiempo y la modernización de la economía en una anomalía subsanable.

Primo González
http://www.estrelladigital.es

MAPFRE: Martínez moviliza a su plantilla para ganar la Asamblea del 15 de junio, en la que se juega su futuro



¿Fraude de ley en MAPFRE? Una mutualidad es propiedad de sus mutualistas. El día 15, el patrimonio de MAPFRE, propiedad de los clientes, pasará a estar controlado por la nueva MAPFRE SA, a cambio de una indemnización parcial. Para meter ese gol, Martínez ha dado orden a sus redes conseguir no menos de 500.000 delegaciones de voto, cuando lo habitual es que se aprueben las asambleas con menos de 10.000. La rapidez y falta de transparencia de la de mutua a sociedad anónima provocan recelos en el mundo empresarial. El sistema MAPFRE parece condenado a terminar en manos de las multinacionales del seguro

Lo de José Manuel Martínez, hombre fuerte de MAPFRE, es un verdadero golpe de Estado desde dentro : convertir una mutualidad como MAPFRE en sociedad anónima rompe con la esencia de 70 años de historia que han creado la principal empresa de seguros de España. Por lo demás, la conversación no deja de ser una forma de ganar liquidez a una empresa que ha tenido varios tropiezos, especialmente su negativa expansión en Hispanoamérica, su ramo de vida y su Banco MAPFRE, de triste recuerdo. Ya en su momento, el acuerdo con Caja Madrid le sirvió para solucionar un problema recurrente de liquidez, ahora espera solucionarlo apelando al mercado como sociedad anónima. MAPFRE es sólido, pero no atraviesa, ni de lejos, su mejor momento de rentabilidad.

Así, casi con nocturnidad y un poco de alevosía, se anuncia una asamblea de mutualistas para el próximo 15 de junio, medio mes para forzar la mayor transformación de la primera aseguradora española y una de las más importantes de Europa: desaparece la mutua y su patrimonio pasa a un fondo que servirá para relanzar una sociedad anónima que captará dinero del mercado. En primer lugar esa sociedad ya existía, y es la Corporación MAPFRE, pero la cuestión principal no es esa. Una mutualidad es una entidad propiedad de sus mutualistas. Si se liquida, todo el patrimonio de la misma debe repartirse entre el conjunto de sus mutualistas –clientes- que, en el momento actual, sobrepasan los cinco millones.

Si esto no suele ocurrir es por la sencilla razón de que sólo se liquidan las mutuas que están en quiebra, en cuyo caso poco hay que repartir. Pero ese no es el caso de MAPFRE. Por tanto, ofrecerles una remuneración en metálico (no sabemos cual es, pero se ha publicado la cifra de 100 euros) o en acciones de la futura MAPFRE SA, no deja de ser ofrecerles una parte de su patrimonio, no todo, que es lo que les otorga la ley. Porque si es todo, ¿qué patrimonio quedaría para ofrecer al mercado, a los futuros accionistas? Y todo ello a través de un fondo-sociedad limitada-fundación-SA, se supone que para ofrecer más transparencia.

Naturalmente, si los mutualistas, soberanos ellos, aprueban los acuerdos, José Manuel Martínez no estaría haciendo nada ilegal, pero sí podrían considerarse un fraude de ley, un atentado contra le espíritu de las norma, contra la esencia misma del espíritu mutual, del que ahora abominan en la alta dirección de MAPFRE.

Por eso, la rapidez y el visto bueno de los mutualistas resulta tan fundamental. Así, la noticia se hizo pública el 30 de mayo y se votará el 15 de junio, que también son prisas. Pues bien, Martínez ha movilizado a toda su red para que los mutualistas deleguen su voto en la Presidencia. Veamos: una asamblea ordinaria suele resolverse con la asistencia de 1.500 mutualistas –todos ellos empleados- con algo más de 5.000 delegaciones. Pues bien, Martínez ha dado orden de conseguir medio millón de delegaciones, a fin de contar con mayoría aproximadamente búlgara. A cada zona se le exige superar las 10.000 delegaciones para la asamblea del día 15.

Así que es muy probable que si usted entra en una oficina de MAPFRE para renovar su póliza se le pida rellenar un folleto que dice cosas como éstas: “Por medio de este documento, delego mi representación en la Asamblea General Ordinaria que se señala al dorso, en favor del Consejo de Administración. En virtud de esta delegación acepto y ratifico cuanto mi representante haga, diga o acepte en mi nombre”. De esa manera, estará usted atentando contra sus propios intereses.

Si lo consigue, MAPFRE comenzará a funcionar como una sociedad anónima, aunque la fundación posea la mayoría de las acciones, lo lógico es que, a no mucho tardar, MAPFRE acabe en manos de una multinacional del seguro.

http://www.hispanidad.com


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