Marks & Spencer echó ayer a un empleado porque filtró un plan de la compañía para reducir costes.
04-09-2008 - Su indemnización, tras 25 años de trabajo, asciende a 8 días de salario.
Filtrar una noticia a la prensa puede salir caro en Reino Unido. El
grupo Marks & Spencer, dueño de una cadena de grandes almacenes,
despidió ayer a un empleado por avisar hace un mes a los medios de
comunicación británicos de un plan de reducción de costes de la
empresa. La principal medida que el trabajador relató a los medios
consistía en un descenso de las indemnizaciones en caso de un ajuste de
plantilla, reduciendo ese gasto de 70 a 52 semanas de sueldo por
empleado despedido.
El empleado, del que no se ha hecho pública
su identidad, no podrá disfrutar ni siquiera de esa indemnización. Pese
a que llevaba 25 años trabajando en Marks & Spencer, sólo recibirá
una indemnización equivalente a ocho días de sueldo (unas 700 libras, o
900 euros), porque los directivos consideran procedente su despido.
Fuentes
de la compañía británica justificaron la medida disciplinaria por dos
razones. "En primer lugar, su conducta fue incorrecta al filtrar
información confidencial y realizar comentarios ofensivos y
especulativos a los medios de comunicación. En segundo lugar, la
empresa no puede confiar en que esa persona no volverá a filtrar
información en el futuro". El mes pasado, Marks & Spencer suspendió
de empleo y sueldo a su empleado, mientras tomaba una decisión sobre su
futuro.
Fuentes de GMB, uno de los sindicatos con más
representación en Marks & Spencer, dijeron ayer que planean una
campaña contra el despido del trabajador, ya que consideran que esta
decisión es "acoso corporativo".
Al parecer, la empresa
descubrió a la garganta profunda por correos electrónicos que envió. La
filtración tuvo su efecto, ya que Marks & Spencer ha tenido que
suavizar sus propuestas iniciales ante la presión de parte de sus
setenta mil empleados y de la prensa. Algunos medios interpretaron el
plan de Marks & Spencer de reducir los costes de despido como un
preludio de una reestructuración de la plantilla para hacer frente a la
crisis del consumo en Reino Unido.
Algunos de los principales
periódicos británicos han seguido con atención el caso del empleado de
Marks & Spencer, una empresa que suele servir de indicador del
estado de ánimo del ciudadano medio de Reino Unido.
Durante este
año, casi todas las noticias alrededor de la empresa han sido
negativas. Sus ventas comparables han bajado más del 4% en el segundo
trimestre de 2008, ante la ralentización del consumo. Su cotización ha
caído con fuerza en bolsa por ese motivo.
La reciente
integración de los cargos de presidente y consejero delegado en la
figura de Stuart Rose, el primer ejecutivo del grupo, también levantó
polémica al suponer un alejamiento de las tradiciones de gobierno
corporativo en Reino Unido, donde se potencia la separación de esos
cargos.
En el plano anecdótico, las críticas de uno de los
presentadores estrella de la BBC a la calidad de la ropa interior de
Marks & Spencer también han hecho correr ríos de tinta.
Roberto Casado
Expansion
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